NEW HORIZONS

(ROME, JANUARY 2000)

Después del post de diciembre en el que me lamentaba de la situación actual de la Iglesia Católica, hoy siento que hay cosas que todavía hacen pensar que otro mundo es posible.

En Roma, estos días se reune la Congregación General de los Jesuitas para nombrar al que será su cabeza por los próximos años. El Prepósito General elegido ha sido Adolfo Nicolás, español que emigró a Japón hace ya 43 años y que reúne, a mi parecer, todas las cualidades que desde hace siglos han hecho de los Jesuitas la congregación de referencia para todos aquellos que no anteponen la fe a la razón.

Dicen que Adolfo es el nuevo Arrupe. Si sólo es la mitad del Padre Arrupe ya sería mucho. Antes de la votación, la congregación recibía una misiva de Ratzinger en la que les recordaba los tres temas que más le preocupan hoy (manda huevos):
  • el diálogo interreligioso
  • la Teología de la Liberación (en su opción por los pobres)
  • la moral sexual, centrada en la indisolubilidad del matrimonio 'natural' (cerrado a las parejas del mismo sexo)
Parece que los jesuitas quieren con fuerza que se le quite el freno de Wojtyla al Concilio Vaticano II. Va a ser complicado con el lamentable legado que dejó dentro del Vaticano.

Recuerdo con orgullo la oportunidad que tuve en la Universidad Pontifica Comillas de recibir las clases de teología que muchos creyentes y algunos que han dejado de serlo deberían haber escuchado alguna vez. Crecemos desde niños con una religión que pega un salto mortal desde los belenes y los milagros al Catecismo. Al llegar a la adolescencia, todo pesa como una losa sobre la razón. Los jóvenes descubren el mundo (la vida, la muerte, el dinero, las diversas creencias, el sexo) sin una voz cabal que sepa explicarles que la religión que conocen no se limita a vírgenes y credos. Resuena con fuerza una frase que escuché con 20 años en una de esas clases: "nunca hagáis nada que vaya en contra de vuestra propia conciencia".

Creo de corazón que es muy sencillo saber lo que está bien y lo que está mal. Sobran las normas, sobran los dogmas, sobra la tradición. Los jesuitas han sido acusados muchas veces de ser elitistas. Lo son. Pero crean un mundo en el que han de gobernar los aristócratas, pero aristócratas entendidos a la griega: los sabios. Por eso tienen las mejores universidades, viajan por medio mundo, se mezclan con los pobres, con las otras religiones. Luchan por defender la razón y el conocimiento. Son científicos, médicos, abogados, misioneros. Como Adolfo, confian en el carisma del ser humano, en la comunicación y el diálogo sin exclusiones, sin presiones, vengan de donde vengan. Me ha hecho mucha gracia la lectura que hacen muchos sobre la famosa "infalibilidad del Papa". Si a uno le dan el don de la infalibilidad es mucha la responsabilidad. Es algo así como "ten cuidado con lo que dices, porque no debes equivocarte".

La razón es el camino para descubrir al hombre. La conciencia es la herramienta para vivir satisfecho con uno mismo. La fe es útil, pero peligrosa sin las dos anteriores.

La verdad os hará libres (Juan 8,32)

6 comentarios:

El pez dijo...

Hacía tiempo que soñaba con poder escribir un post de éstos.

El pez dijo...

La noticia de hoy le habría llenado de gozo a Ricardo

samsa777 dijo...

Por aquí ando otra vez. Ahora que nos conocemos, comentaré.

Un abrazo.

Nicho dijo...

Como lego militante aprecio -lo mismo es un invento- que la batalla entre el Opus y la Orden ("La Orden es identificada con un incondicional apoyo hacia la autoridad del Papa"), la han ido ganando de calle, como se sabe de sobra -a lo mejor es otro invento-, los de la Obra.
Permaneceremos atentos a la pantalla.

De todas formas, a mí me parece que toda la constelación de organizaciones religiosas, y su protocolo, su lenguaje tecnificado y picajoso, abstruso, abstracto y absolvente, no tiene nada que ver con lo que se conoce del Jesús histórico, aunque todo quede muy bonito.

Estupor dijo...

Me gustó mucho la biografía del Padre Arrupe y admiro sus esfuerzos por cambiar las cosas. De todas las órdenes religiosas, los jesuitas es la más simpática.
*
La Iglesia está perdiendo feligreses porque parece incapaz de enfrentarse a la realidad del mundo moderno: las libertades individuales, la interculturalidad y el conflicto social. Pienso en un bonito libro de Pasolini titulado "La religión de mi tiempo"

Anónimo dijo...

Definitivamente necesitamos otra cenita para seguir debatiendo este tema, porque no esta todo dicho.
Este fin de semana, por motivos personales, he recordado muchas de las cosas que se dijeron en aquella sobremesa, pero sigo sin ver la luz...