10 de Marzo


(Daniel Radcliffe, Equus in London West End)

Predispuesto el espectador a contemplar esta imagen, el morbo está servido. El inocente niño que tan de cerca hemos observado en la multimillonaria saga de Harry Potter, se enfrenta a su propio mito. Eso es quizá lo que él o sus representantes han decidido que esté en la mente del espectador antes de que la obra comience.

Seis cabezas equinas, metálicas, esquemáticas y casi esqueléticas, presiden la estancia colgadas de las seis puertas del establo. El espacio, negro, circular, en plano inclinado, presenta cuatro prismas negros, cuatro cajas, que sirven de referente visual; cuatro elementos móviles que son desplazados por los actores a lo largo de la obra. Una luz azul, casi ultravioleta, ilumina las cabezas. El público rodea el escenario, el teatro es antiguo, muy londinense.

Richard Griffiths es el psiquiatra, soberbio en todo momento. Daniel Radcliffe demuestra que es capaz de pulverizar sus registros anteriores, a pesar incluso de su ligera incomodidad por el desnudo frontal del final, pero esto es lo de menos. El montaje es extraordinario, y el final del primer acto apoteósico, quizá el mejor Radcliffe de toda la obra. En solitario, con el torso descubierto y enfundado en unos vaqueros azules, galopando excitado un impresionante corcel (Will Kemp, que estrena ahora en España la película Miguel and William) sobre un suelo giratorio.

El resto de la obra es una reflexión, un viaje oscuro a los orígenes del sexo y sus mitos. El texto perturbador, sobre el filo de la navaja, clava sus zarpas en la conciencia del espectador y no la suelta ni siquiera después de salir del teatro. ¿Cuál es el origen de las filias sexuales? ¿Qué o quién las fija en cada persona y cuándo? ¿Es libre el individuo en la elección? Y, una vez fijadas para siempre, ¿qué hacer si no son socialmente, éticamente aceptadas? La carga de responsabilidad del psiquiatra es la carga que la humanidad soporta ante cada individuo: una vez extirpada la filia sexual no es posible fijarla en otro objetivo (acto, objeto o persona) así como así. Las experiencias del placer y del dolor quedarán ya definitivamente mutiladas, el ser incompleto.

2 comentarios:

Nicho dijo...

Señor Pez, está usted hecho todo un crítico profesional. Se le da muy bien. Recuerdo otra sobre la ópera. Siga, siga.

catriela dijo...

Que diferente es Europa, con sus países llenos de arte.

Mientras en Celaya, los artistas se manifiestan, reclamando la destitución de un inepto dirigente del arte y la cultura de la ciudad.