8 de Julio



Billete de avión: 200 €
Coche de alquiler 1 semana: 170 €
Cantar

[...]

ellas cocinan con salsa de tomate
mojan el arroz con un poco de aguacate
para cosechar nalgas de 14 quilates
[...]

porque se hayan dejado un CD en el coche con lo mejor del reggeaton veraniego no tiene precio.

Hay cosas que el dinero no puede comprar, para todo lo demás...

7 de Julio

Sé perfectamente que medio mundo hoy hablará de algo que sucede en un sitio en el que la gente corre mucho a las 8:00 de la mañana, pero a mí, lo único que me gusta de este tema es ver/recordar a mi padre cómo se levanta todos los días de esta semana para verlo por la tele. A mí también me gusta verlo por la tele, pero sólo de pensar el jaleo de gente que hay, lo borrachos que van todos y lo que debe oler a mierda en las calles, se me quitan las ganas de pasarme algún año a verlo en vivo.

6 de Julio


(Dunas de Maspalomas, Gran Canaria)

Hoy por fin me voy de vacaciones. Creo que me lo merezco, por lo menos un poquito. En breve estaré paseando por esta playa, con protección 30 y con los pies quemados. A los que se quedan currando, un besito.

4 de Julio




Que haya salido hace días en USA y que no piensen traerlo a España hasta bien entrado 2008 no me quita el sueño:

No estoy obsesionado con el iPhone
No estoy obsesionado con el iPhone
No estoy obsesionado con el iPhone
No estoy obsesionado con el iPhone
No estoy obsesionado con el iPhone
No estoy obsesionado con el iPhone
No estoy obsesionado con el iPhone
No estoy obsesionado con el iPhone

3 de Julio

Decía Nicho el otro día que soy un ser... no me acuerdo si verbal, vocal u oral, pero que no estoy todavía maduro, que quizá necesite cuatro (SEIS dijo realmente) años más para dejar de hacer el gilipollas (eso lo dijo más fino) y me dedique finalmente a escribir.

Joder qué fuerte.

1 de Julio


A veces dígome a mí mismo qué pasaría si comenzara una historia sin historia, un relato sin argumento alguno. Comenzar a teclear sobre una peripecia cualquiera, real o inventada: hacer volar la imaginación o dejar que la inventiva se arrastre por el suelo. Lo más probable es que la historia comenzara de alguna manera igual que este relato, con una breve introducción para calentar al espectador, lector, mientras se me ocurre algo ingenioso o me viniera algo a la memoria. Seguramente ocurriera lo que ahora, que se acumulan las líneas sin tener algo, nada que decir. Incluso puede que se acumularan las palabras, nombres, adverbios, conjunciones copulativas y copulantes verbos, conjugados frívolamente y espolvoreados de epítetos y especificativos adjetivos que darían al texto un tono pedante y relamido. Podría incluso llegar el momento de borrar lo escrito, o incluso concluirlo esperando que alguien entendiera en todo ello una genialidad, una ocurrencia. Pero también podría continuar, describiendo la mayor y la menor de las cosas que me circundan como si de una gloria o desgracia trascendente se tratara. O quizá seguir sin más, escribiendo como quien escucha el teclado de un piano sordo, mudo más bien, línea tras línea, letra tras letra. Entonces es probable, según dicen los expertos, que en un momento llegase la inspiración, una fina línea argumental a la que agarrarse, ese hilo del que tirar, sin desesperación pero desesperado, esperando que tras él llegue lo esperado...